enigma sn. martin

Los misterios y secretos detrás del héroe. José Francisco de San Martín , su vida en un enigma constante.


Episodio 10: San Martín, el Gestor Cultural en Mendoza

«San Martín y su rol de Gestor Cultural»

Por Eduardo Guidolín Antequera

«Se hace camino al andar»

Llegamos a Mendoza, y aquí, como te adelanté en otro episodio, veremos a nuestro General desplegar facetas diferentes de su personalidad y liderazgo. Algunas de estas son evolutivas, como su crecimiento militar, y otras reflejan su capacidad de adaptación, su habilidad para transformarse según las circunstancias que se le presentaban.

Pero antes de hablar de las corridas de toros y su adaptación al nuevo contexto, necesito ponerte en el contexto del propio San Martín. Porque, seamos sinceros, las narrativas tradicionales suelen saltarse pasos importantes, y no diferencian lo que debería ser diferenciado. Así terminamos analizando al personaje únicamente desde lo elocuente o lo trascendental (según algunos), y en ese camino se pierden pequeños detalles, testimonios y datos reales que son esenciales para entenderlo de manera integral. Y ahí está el gran desafío: lidiar con la verdad. Porque quien miente, lo hace sabiendo de esa verdad, y quien busca transmitirla, muchas veces se enfrenta a fragmentos dispersos, como un salpicón de datos que necesita ordenarse para cobrar sentido. Lo que yo te traigo es parte de esa sopa que debe tener todos los ingredientes necesarios para que sea única. Los condimentos, los secretos de cocción y las manos de quien la sirve serán siempre el detalle que define su sabor.Así es la historia, así es cada relato: cuanta más atención le pongas al plato servido, más significado tendrá. ¿Listo para saborearlo conmigo?

«San Martín, llega a Mendoza»

San Martín asumió la Gobernación Intendencia de Cuyo tras haberla solicitado, aunque llegó con el rango militar de Coronel del Regimiento de Granaderos a Caballo. Su llegada a la región se produjo entre el 6 y el 8 de septiembre de 1814. Ingresó siguiendo el camino de carretas, pasando por las postas que existían al ingresar a Mendoza, camino a la capital de este a oeste.

Un capítulo más: la Novela y las Novelas

El 6 de septiembre, San Martín realizó una parada estratégica en la Posta del Retamo (hoy ubicada en el departamento de Junín, Mendoza), donde pernoctó esa noche. Al día siguiente, el 7 de septiembre, comunicó al Cabildo que aceptaba la casa que esta corporación le ofrecía como residencia. Y aquí me permito adelantarte algo importante: este no fue un gesto fortuito ni azaroso. Esa parada tiene un significado mucho más profundo, que guarda un gran secreto por descubrir. Recordá que San Martín jamás había estado en Mendoza, no conocía estas tierras más allá de lo que le habían contado personas cercanas y su compleja red de contactos. Sin embargo, este lugar comenzaría a ser clave, trazando las primeras líneas de su estrategia y su conexión con el pueblo cuyano. ¿Querés saber más? Te dejo un adelanto exclusivo de una investigación que estoy desarrollando: “San Martín y la Posta del Retamo”. Aguantame un poco más, porque este libro ya está en camino y va a revelar esos detalles que muchas veces se han ignorado o dejado de lado. ¡Te prometo que te va a sorprender!

Venimos sembrando el cambio

Quiero dejarte un trabajo hermoso que puede ayudarte a conocer más sobre este San Martín. Se trata de “Camino a la Libertad”, una serie/documental en la que tuve el honor de participar. Formé parte del primer capítulo, titulado “Donde Todo Comenzó”, y te aseguro que vale la pena explorar toda la serie. Es un trabajo fantástico, lleno de detalles que seguro vas a disfrutar, en la narrativa y el recorrido por cada sitio. ¡No te lo pierdas!

Romper los moldes sanmartinianos

«Deconstruir»

El libro del que te hablé es parte de un trabajo que tengo en pausa hace años. Un proyecto que avanza mientras recabamos datos valiosos y que, sinceramente, es un verdadero «quilombo». ¿Por qué? Porque propone un cambio de paradigma: cuestionar decisiones, lugares, sitios y hasta los nombres de espacios que han sido invisibilizados, olvidados o directamente borrados de la historia. Es un sacudón necesario contra la lectura “a letra muerta” que tantas instituciones han impuesto sobre los legados sanmartinianos.

«No todo lo que brilla es ORO»

Por otro lado, están las otras narrativas: todas esas recreaciones que se han tejido alrededor de fragmentos de la vida del prócer, nuestro Padre de la Patria. Libros, publicaciones, cuadros, películas (aunque pocas, lamentablemente), y otro cúmulo de interpretaciones. Mucho se ha dicho de San Martín, pero lo que debemos cuestionar no es su vida, sino lo que quisieron que supiéramos de su vida. Estas son, para mí, las novelas.

No cuesta nada usar los elementos de la verdad para crear algo valioso. Crear es crear, pero si tomás un hecho real, por lo menos basate en la conciencia de lo que querés transmitir. Instaurar estupideces, aunque sea de forma creativa, puede ser perjudicial para las generaciones futuras. Aprendamos de San Martín: profesemos con el ejemplo. Si querés que algo perdure, utilizá las mismas herramientas que él usó: coherencia, propósito y un compromiso con la verdad.

Porque el arte, aunque valioso y poderoso, también puede ser un arma de doble filo: puede construir grandes conceptos, pero también puede destruirlos o sembrar falsos relatos. Y en eso, debemos ser cuidadosos.

«El caballo blanco de San Martín» es, sin dudas, uno de esos ejemplos mitológicos que nacen de la retórica creativa de ciertos pintores, dibujantes y otros artistas que, con buenas intenciones o no, contribuyeron a crear símbolos que no siempre se ajustan a la realidad. Y sí, como dice el dicho, «una imagen dice más que mil palabras», pero a veces, esas mil palabras no terminan contando la verdad.
El uso de este recurso visual, aunque poderoso, ha distorsionado en más de una ocasión el contexto histórico, transformando hechos reales en metáforas que terminan consolidándose como verdades en el imaginario colectivo. Pero hay que aprender a diferenciar entre lo que es un símbolo inspirador y lo que es un error histórico. Buena pregunta. ¿Acaso necesitaba San Martín un caballo blanco para ser el líder inmortal que fue? O, más aún, ¿es imprescindible imaginarlo siempre montado, como si su grandeza dependiera de esa imagen?

¡Al que le quepa el poncho, que se lo ponga!

«Sino lo digo yo, San Martín no estuvo ahí», dicen las instituciones.

Las benditas instituciones… Recordemos algo fundamental: San Martín aborrecía las instituciones. Y, sin embargo, su figura ha sido moldeada y manipulada desde una perspectiva que, muchas veces, resulta más cómoda que auténtica. Lugares ignorados, nombres borrados o simplemente no reconocidos… la lista sigue y es interminable. Lo peor de todo es que todavía hoy, en pleno siglo XXI, seguimos creyendo que si una institución no legitima algo, ese algo simplemente no existe.

Con San Martín no ha sido la excepción. Se han cuestionado lugares claves y momentos vitales de su gesta, de su legado. Y todo porque, para algunos, es más importante imponer una visión limitada que abrirse al pluralismo y al debate honesto. El “yoísmo” le sigue ganando al “nosotros”, y ahí está el problema. ¡Dejémonos de joder, muchachos! Si quieren hablar de San Martín, si quieren escribir sobre los sitios que marcaron su historia, háganlo desde la experiencia real. Vayan al lugar, tóquenlo, vívanlo. «No escriban desde un escritorio… Perdón, qué antiguo: no escriban desde la laptop o el móvil. Salgan, recorran, hablen con la tierra, con los muros, con la gente. Porque la historia no se siente a través de una pantalla.»

Algo más..

¿Se necesita romper con ciertas estructuras? Por supuesto que sí. Hay que repensar conceptos y derribar esas narrativas impuestas por los «eruditos de escritorio», quienes, desde sus cómodas posiciones, han moldeado a San Martín bajo una visión partidista, reducida, localista y, muchas veces, acomodada a su conveniencia. Y ojo: cuentan solo lo que les conviene, porque, si no, se les cae el cuentito.

Bueno, basta de catarsis y sarcasmo realista. ¡Volvamos a los datos del tema de hoy!

 
Llega el Gobernador a la Capital

Finalmente, el 8 de septiembre de 1814, San Martín asumió oficialmente el mando como Gobernador Intendente de Cuyo, un territorio que abarcaba Mendoza, San Juan y San Luis, con Mendoza como su capital. Quizás esta sea una de las fechas más trascendentales en su carrera política y para el futuro del territorio argentino. Este lugar le ofreció el escenario perfecto para construir su legado al pie de la majestuosa Cordillera de los Andes.

Y aquí dejo abierta la puerta a las innumerables situaciones que hicieron de Mendoza no solo su tierra prometida, sino también su tierra elegida. San Martín no conocía estas tierras, y su llegada fue incierta, cargada de expectativas y muchas esperanzas. Se encontró en un escenario de transformación social, donde debía desempeñar múltiples roles: militar, político, estratega, administrador y hasta creador de un nuevo orden social. Su labor no solo se trataba de dirigir un ejército, sino también de sentar las bases de una sociedad que estuviera preparada para el gran sueño libertador.

Crear un ejército desde cero, diferenciar lo político de lo militar, equilibrar lo social con lo estratégico, actuar como juez y parte, y responder a las necesidades del pueblo mientras ajustaba y transformaba lo necesario… todo esto formó parte de su titánica tarea. Pero más allá de estas responsabilidades, su misión siempre estuvo clara: sentar las bases de la libertad.En este proceso, San Martín tuvo que confiar, delegar y forjar un nuevo camino. Y si algo quedó claro desde el principio, fue que el pueblo de Cuyo le demostró respeto y lealtad. Mendoza no solo se convirtió en su base de operaciones, donde desplegó su mente estratégica y visionaria, sino también en el lugar que le otorgó las herramientas políticas, administrativas y humanas necesarias para construir su Empresa Libertadora.

El Gestor Cultural, en Mendoza

Para entender su vínculo con las corridas de toros, por ejemplo —organizadas, aprobadas o direccionadas durante su administración—, es imprescindible analizar a San Martín en toda su multidimensionalidad. La figura de Gestor Cultural es clave para comprender cómo su accionar trascendía lo inmediato y respondía a una estrategia con proyección hacia el futuro.

San Martín, a menudo vinculado a lo militar, rara vez es reconocido como un agente de transformación cultural. Sin embargo, su visión iba mucho más allá del campo de batalla. Fue un constructor de valores, un estratega político y un visionario que entendió que la cultura podía ser una herramienta poderosa para promover el cambio social y político.

Le atribuyo esta definición desde una perspectiva contemporánea, siempre consciente de la pluralidad de funciones que desempeñó en un tiempo récord. Cada decisión que tomó en el ámbito cultural estaba impregnada de intención, alineada con su propósito libertador y con el contexto de la independencia. ¿No es acaso fascinante pensar que San Martín no solo lideró ejércitos, sino que también moldeó los cimientos culturales de una nueva sociedad?

Definamos el título en el siglo XXI:

El gestor cultural es un profesional encargado de planificar, coordinar y ejecutar proyectos culturales que promuevan la identidad, la creatividad y el acceso a bienes culturales en una comunidad. Su labor abarca desde la conservación del patrimonio hasta la creación de nuevas propuestas culturales que respondan a las necesidades e intereses de la sociedad.

«Las expresiones culturales”

En un período de transición política y social, las celebraciones populares —heredadas del período colonial, como las corridas de toros y las fiestas religiosas— no solo continuaron siendo organizadas, sino que adquirieron un nuevo significado político y social.

San Martín entendió que estas festividades, aunque nacidas de la tradición española, podían adaptarse y convertirse en herramientas clave para generar cohesión social, fomentar el patriotismo y asegurar cierta estabilidad en un momento de profundas transformaciones. Al mantener y reorganizar estas celebraciones, no se trataba solo de ofrecer entretenimiento al pueblo, sino de transmitir valores, construir identidad nacional y, estratégicamente, garantizar la adhesión al proyecto independentista.

No olvidemos que muchos «españoles» seguían acá. Algunos eran adictos a la idea de revolución e independencia, pero muchos otros no querían perder sus estatus, sus riquezas, su poder ni, por supuesto, sus esclavos. Y es en este escenario que aparece un tal San Martín: no un santo, sino más bien un «diablo» dispuesto a pasarles factura. No me imagino que a todos les haya caído en gracia nuestro General.

En ese contexto, San Martín tuvo que moverse con astucia, «muñequear» y negociar algunas situaciones para mantener la estabilidad. Pero su acción no fue solo momentánea: dejó un legado que trascendió su tiempo, cimentando bases que aún hoy seguimos explorando y comprendiendo, o intentándolo.

La herencia de las fiestas populares

¡Que siempre hubo joda, hubo joda! De esas entrañas y entramados culturales y sociales han nacido nuestras tradiciones. Muchas sobrevivieron al paso del tiempo, otras murieron en el camino, y algunas están siendo transformadas o resignificadas.

Por ejemplo, durante la independencia, estas fiestas —como las corridas de toros o las celebraciones patrias— pasaron por un proceso de resignificación. Lo que antes representaba el símbolo de la dominación española comenzó a utilizarse estratégicamente para consolidar la independencia, fortalecer el espíritu colectivo y recaudar fondos para la causa libertadora.

«Anécdotas de San Martín» (contadas por otros)

Te presentaré a algunos de los personajes históricos que han relatado y construido las memorias de San Martín, cada uno desde su perspectiva y experiencia. Entre ellos destacan Bartolomé Mitre y Damián Hudson. Mitre, por un lado, recopiló el legado escrito y los aportes de contemporáneos y familiares, convirtiéndose en uno de los grandes narradores del «San Martín oficial». Por otro lado, Hudson tuvo la oportunidad única de conocer y vivenciar a San Martín en persona, escribiendo desde la experiencia directa, lo que le otorgó una perspectiva más cercana y personal.

Dos visiones que, aunque complementarias, también reflejan los matices y tensiones que siempre han acompañado a la figura de nuestro Libertador.

En las fiestas patrias, hubo «Corrida de Toros»

San Martín, en su rol de líder y gestor de la independencia, también supo adaptarse al contexto y las posibilidades que este le ofrecía. Respondía a un modelo en plena gestación: la consolidación de las ideas de independencia y el fomento del patriotismo a través de fechas clave como el 25 de Mayo y el 9 de Julio. Estas jornadas, construidas con un sentir nacionalista, se convirtieron en hitos fundamentales para transmitir y asentar los logros del proceso independentista en la conciencia del pueblo.

Era una tarea compleja, ya que se trataba de una mixtura de elementos heredados y valores emergentes. Lo que debía ser valorado de las tradiciones coloniales coexistía con lo que comenzaba a representar a las Provincias Unidas del Río de la Plata, y posteriormente a la nación argentina.

El General, pragmático y visionario, se adaptó a este escenario de transformación, conjugando lo viejo con lo nuevo. Fue parte activa de estas celebraciones y supo ser consecuente con las causas más amplias que trascendían su dominio personal. A través de las expresiones culturales, incluidas las corridas de toros en fiestas patrias, logró dar forma a los legados de patriotismo que necesitaban ser instaurados en un pueblo en pleno proceso de redefinición.

Este uso estratégico de las tradiciones muestra cómo, en tiempos de transformación, hasta los símbolos del pasado pueden convertirse en «armas» para construir un futuro.

25 de Mayo

Nos dice Mitre, citando a otro de los historiadores que narraron la historia de San Martín y sus contextos, V. Barros Arana (Hist. de la Indep., t. III, pp. 269-270), exponiendo de manifiesto algunas anécdotas sobre San Martín en su rol como Gobernador de Cuyo:

«Para probar el temple de sus oficiales organizó una corrida de toros y los echó de lidiadores al circo, en la celebración del aniversario del 25 de mayo. Al observar y aplaudir el temerario arrojo con que se portaron, dijo a O’Higgins, que estaba a su lado:
«Estos locos son los que necesitamos para derrotar á los españoles» .»

Mitre, B. (1890). Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana (2.ª ed., Tomo I, Cap. IX, p. 437). Buenos Aires.

En Mendoza, San Martín instauró en Mendoza los festejos de Mayo bajo el nombre de “Fiestas Mayas”:

Señores del muy ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento.

Tengo el honor de pasar á manos de V. S. las cuentas del importe de varias especies construidas en la maestranza para las fiestas mayas que acaban de celebrarse, á fin de que sirviéndose V. S. aceptar la escasa oblación de los cuatrocientos cuarenta y nueve pesos cuatro reales, suma de la primera, en favor de los fondos de ciudad, como una limitada prueba de la eterna gratitud que por mi órgano tributa el ejército á las liberalidades de esa ilustre municipalidad y su digno representante, se sirva igualmente mandar cubrir al teniente fray Luis Bertrán, los sesenta y cuatro pesos seis reales, de la segunda, por nacer de un gasto en dinero efectivo.

Dios guarde á V. S. muchos años.

Mendoza, 15 de junio de 1816.

José de Sn Martín.

San Martín, J. de. (1816, 15 de junio). Carta de José de San Martín al Cabildo de Mendoza. En Documentos del Archivo de San Martín (Vol. 2, p. 513).

9 de Julio

Damián Hudson nos señala, evocando aquellos tiempos, que la recién adquirida independencia no tuvo límite de expansión, manifestándose en todo tipo de diversiones y celebraciones patrióticas que marcaron el espíritu de la época.

“El Presidente del Soberano Congreso de Tucumán, doctor Francisco Narciso de Laprida, refrendada por el Secretario doctor don José Mariano Serrano, en circular del 20 de Julio de 1816, dirigió al Cabildo de Mendoza y á los de San Juan y San Luis, acompañándoles el Acta de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarada el 9 de Julio del mismo mes y año, á fin de que se procediese á jurarla solemnemente.”

La capital de Cuyo celebró este acto con un suntuoso Te-Deum, con una gran parada del ejército, lujosos bailes, corridas de toros y cañas, magníficos fuegos de artificio confeccionados bajo la dirección de Beltrán y otras fiestas, prolongándose estas, por dos semanas.

Hudson, D. (1898). «Recuerdos históricos sobre la provincia de Cuyo» (Vol. 1, p. 114). Buenos Aires: Imprenta de J. A. Alsina.

La casa por la ventana

El General también celebró con fervor el logro del Congreso de Tucumán. Hay una frase épica en referencia a su entusiasmo por “celebrar” que dirigió a su amigo el filósofo y Diputado del Congreso representando a Mendoza y a Cuyo Tomás Godoy Cruz durante estos días:

[..] En el momento que el director (Pueyrredón) me despache, volaré á mi ínsula cuyana; la maldita suerte no ha querido que yo no me hallare en mi pueblo para el día de la celebración de la independencia, crea usted que hubiera echado la casa por la ventana. Muchas cosas á los compañeros y el afecto y amistad, éste su mejor amigo

José de Sn Martín

San Martín, J. de. (1816, 16 de julio). Carta de José de San Martín a Godoy Cruz. En Documentos del Archivo de San Martín (Vol. 5, p. 545).

Reflexión

En mi primera catarsis con vos, quise exponer esas cosas y situaciones que la historia suele tejer en silencios profundos. Por distintos procesos de transformación de nuestra sociedad, legados como el de San Martín en Mendoza —desde donde te estoy escribiendo— deben ser puestos en valor. Todas las luces deben apuntar ahí, porque todo lo que rodeó a nuestro líder (incuestionable… bueno, por algunos sí) fue clave. Sin embargo, en los relatos históricos, trágicamente, hubo quienes intentaron borrarlo.

Por gratitud, por destino, o simplemente por justicia, aún quedamos algunos guerreros defendiendo ese legado y el de todos los que colaboraron con él. Y cuando digo todos, hablo de cientos, de miles de nombres que fueron olvidados, borrados o directamente sacados de la escena. ¿Por qué? Los motivos son muchísimos… y de eso también hay que hablar.

«El Gestor» y la «Cultura»

Quise destacar dos fechas fundamentales para los argentinos: el 25 de Mayo y el 9 de Julio. Estas celebraciones, que se convirtieron en símbolos de nuestra identidad colectiva, representan tanto el legado tangible como el intangible del patriotismo. Sin embargo, es importante detenernos a observar cómo estas fechas y sus festejos fueron mutando con el tiempo.

San Martín, inmerso en una estructura mayor y con el peso de la transformación de un territorio, tuvo que adaptarse a las necesidades de una sociedad en construcción. Estos festejos no solo simbolizaban lo nuevo, sino que también mezclaban las expresiones culturales heredadas. Éramos, por un lado, patriotas en construcción; pero, por el otro, seguíamos cargando con reminiscencias de lo que nos habían dejado los españoles conquistadores. Recordemos que, en ese entonces, muchos «españolitos» no veían con buenos ojos esta idea de «liberarse». Seguían habitando estas tierras, aferrados a sus privilegios, y su presencia implicaba un ejercicio constante de negociación y estrategia. Nada estaba dicho, y todo estaba en juego.

Era una sociedad multicultural en pleno proceso de gestación. Entre españoles peninsulares, criollos, patriotas adictos a la revolución, mulatos, indios, mestizos y zambos, y las identidades de viajeros europeos como franceses e ingleses que recorrían estas tierras, se tejía un entramado único y complejo que reflejaba la diversidad de este territorio. En ese escenario, erradicar el pasado español, integrar a las nuevas identidades y establecer un sentido de pertenencia común era un desafío monumental.

Para cerrar esta introducción y abrir paso al próximo episodio, he querido mostrarte cómo San Martín, desde su rol como gestor cultural, utilizó las herramientas de su tiempo, incluyendo celebraciones populares y espectáculos como las corridas de toros, para construir cohesión social y fortalecer el sentimiento patriótico. En el próximo episodio, te contaré cómo estas corridas fueron organizadas, y cómo los propios Granaderos se convirtieron en actores de estos eventos.

Gracias por llegar hasta aquí una vez más. Nos encontramos pronto. Un abrazo.



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